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Amanecer en el pantano de Arija

Camino Olvidado 2023

Camino Olvidado o Viejo Camino 2023
La Montaña por Testigo

En el Camino de Santiago, encontré mi verdadera pasión. Una pasión y sentido de la vida que me inquietaba y me llamaba insistentemente a salir al camino. Pero no fue en el camino más transitado, ni en el camino más popular, no en el más espectacular, sino en el Camino Olvidado, un sendero que recorre las montañas mas solitarias, que se adentra en la soledad y los sentimientos más profundos. Caminar por sus sendas y veredas, me llevó a través de paisajes inolvidables: bosques misteriosos que susurraban secretos antiguos, cañadas que parecían conducir directamente al corazón de la naturaleza, aguas cantarinas que bajando por los cañones, cascadas y regueras, donde no entra el sol hasta avanzado el mediodía nos acompañan rompiendo el silencio. Las múltiples cataratas saltan por encima de las rocas, ansiosas por encontrar el valle y el manso fluir por las praderas. Las fuentes que brotan de las entrañas de la tierra sus aguas burbujeantes y airosas, fresca y alegre como la vida, deseando saciar la sed de los peregrinos.

Los ganados, con ojos inquisitivos, miraban intentando comprender qué haces por esos lares, rompiendo su paz y silencio.

Los farallones empinados de las montañas, se alzan colgando por encima de las cabezas de los caminantes como vigilantes de los senderos, desfiladeros y barrancos.

Los pueblos por donde pasan las personas peregrinas, como almas en pena, o como fantasmas del camino condenados a vagar por esos sitios de montaña en absoluta soledad. Todos cubiertos con tejados de pizarra, estaban casi vacíos de habitantes, y con pocos animales,
Pero lo que hizo que esta experiencia fuera verdaderamente especial, fueron las personas que conocí en el camino. Amables, simpáticas y sencillas, auténticos Ángeles del Camino, como Sonia, Elena, Isabel, Rosi, Ana, Angelines y Clemente entre otras más, hospitaleras que velaban porque mi descanso fuera cómodo y confortable para poder seguir la marcha. O el asesor de caminos históricos, Jose Antonio Cuñarro, velando para que todo funcione y asesorando a todas las personas peregrinas, consiguiendo que el camino sea cada día mas llevadero. Me mostraron un mundo de amistad y fraternidad que rara vez se encuentra en la vida cotidiana.

El esfuerzo de avanzar a pie día tras día se convierte en una recompensa en sí mismo. Cada paso te acerca a paisajes cambiantes y a sentimientos encontrados: momentos de reflexión profunda y alegría desbordante, momentos de nostalgia y tristeza de tiempos pasados que no volverán. Y en medio de esta soledad aparente, descubres que nunca estas solo en el mundo. La naturaleza, con su grandeza silenciosa, y la compañía de quienes compartían este camino, me recordaban constantemente que somos parte de algo más grande, una comunidad de viajeros en busca de algo más profundo.

El Camino de Santiago, en todas sus vertientes y especialmente el Olvidado, es mucho más que un sendero; es un viaje hacia uno mismo, hacia la esencia de la propia humanidad y hacia la belleza de la simplicidad, olvidando el propio ego. Cada paso en este camino es un paso hacia la comprensión, la gratitud y la conexión intima con el mundo que nos rodea.

Y cuando llegues al final del Camino te darás cuenta que tu, eras la meta

Video de presentación de la realización del Camino Olvidado

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