Hoy sabado 28 de septiembre de 2024, me hago el remolón. Son pocos km. Según mi móvil 23,86 kms.
Mi GPS no debe andar igual que el de Gronze, pero es que cada vez que paro y entro en un sitio, se vuelve loco y va para todos lados como si fuera un perro buscándome.
Me levanto a las 7. José Luís el Madrileño ha marchado pronto porque pensaba ir hasta Silleda que yo iré mañana.
Salgo de noche con la luz frontal a las 7:30 con una buena mañana pero fresca, la sudadera se queda un poco escasa.
Voy por el pueblo viendo cosas y le hago una foto a un parque y una fuente con una escultura en medio y marcho por la orilla de la carretera unos km.
Poco después me gira hacia la derecha y comienzo a andar por una pista y un bosque. Se esta levantando bruma y el horizonte parece un poco fantasmagórico y le da un cierto encanto al paisaje.
Voy haciendo algunas fotos y cuando empieza a amanecer le hago otra a la salida del sol cubierto por la bruma.
Hoy voy caminando tranquilo más despacio pero noto cansancio, no se si no se me estarán acumulando los kms el peso, la edad o todo junto.
Voy pasando por pueblos que parecen abandonados, no se ve ni un alma, así que yo soy como la sombra errante de las aldeas de Galicia.
Al cabo de un rato me llama mi hermana y aprovecho para quitarme la sudadera que ya empieza a pesar y me recuerdo a mi mismo que tengo que enviar a Merrel un mensaje para que haga mejor las taloneras de almohadilla de las zapatillas. Enseguida se hacen agujeros y producen ampollas. Debieran ponerle un refuerzo de cuero fino encima de la almohadilla. Yo cuando las compro lo suelo hacer para que me duren. Las zapatillas son muy buenas con suela Vibran y es una pena que por esa tontería pierdan clientes. En los caminos y piedras embarrados que he circulado estos días ni un resbalón con esas zapatillas y a pesar de no ser de Goretex me ha entrado poca agua.
Sigo camino con paso más bien tranquilo embebido en mis pensamientos porque he visto una cantera de granito y es que en Galicia hay mucho y muchas casas y cercados construidas de ese material granito blanco.
Para las 12 veo que estoy cerca de Lalín y aceleró el paso pensando en una cervecita, hasta llegar a la carretera. Veo por el dibujo en el mapa que el camino da más vueltas que la carretera así que me bajo por ella hasta confluir otra vez con el camino. Y aunque veo que vuelve a dar vueltas el camino, esta vez voy por el para hacer unas fotos.
Llego a una plaza grande con una iglesia. “La plaza de la iglesia”, nombre muy original para ser la Plaza de la iglesia.
Veo a lo a derecha según bajo un bar así que allí me meto para tomar la 1906 (obligada en toda etapa) con una tapa.
Tras el descanso y la tapa voy a buscar el albergue.
Una vez en la puerta mientras viene el hospitalero al que he llamado, veo que hay un local que pone Oficina del Peregrino y ya me dijo José Luis que ponían un sello muy bonito. Así que entre a por el sello, me gustó, y el hombre que lo atendía un señor muy majo ademas el sello muy original lo podréis ver en la foto.
Entro en el albergue con el hospitalero, subo al segundo piso, me registro,
pago, me enseña el sitio, y se va. Hago la cama y pongo la ropa en la bolsa para llevarla a lavar, y seguido me bajo al restaurante el Churraskeiro a comer. Garbanzos con callos, churrasco con patatas, ensalada, y chorizo criollo, más flan total 22€.
Tras la buena comida me subo al albergue y me tumbo en la cama hecho polvo, he subido los 100 metros renqueando. Así que siesta bonita. Cuando despierto cojo la ropa y me voy a la lavandería.
Tres lavadoras y las tres ocupadas. Dejan la ropa y se van. Como una de ellas ya había terminado la saco la pongo en un cesto y meto la mía 5€ dos pares de calcetines dos camisetas y dos calzoncillos. Seguido a la secadora 2€ casi me sale más baratos comprarlos nuevos en un outlet.
Me vengo con la ropa al albergue y la coloco en la mochila para seguido ir a ver un cacho de pueblo pero como empezó a chispear me subo al albergue a ver las noticias en el móvil. Pero las de verdad no las Fake News de la tele.
Más tarde me preparo la cena con una cerveza y un chorizo que había en la nevera libre y dos rodajas de jamón mías de la mochila. También he comprado unas tortas de anís al lado de la lavandería, así que me como dos de postre con los polvos de cacao que uso para desayunar.
Friego todo, lo recojo meto en la mochila el resto y me siento a escribir esta chapa de crónica que no se si la leerá alguien. Pero me entretiene y me servirá de recuerdo algún día cuando hable del camino.
Bueno mañana son solo 18 km así que saldré algo más tarde también cada vez me gusta menos ir de noche. Yo creo que me estoy haciendo mayor, sera por los 70 años largos que tengo .
Por cierto las duchas tienen expendedores de jabón, pero no jaboneras para el jabón y la esponja. Una decepción.
Hasta mañana.






































