Jueves 15 de Mayo de 2025 16ª etapa de este Camino del Norte. 22,65 km
Nos levantamos Bego y yo casi al unísono a las 5:45 y empezamos a recoger la mochila, saco, botas, cargador, móvil, etc y bajamos a la planta de abajo a desayunar y recoger todo dentro de la mochila.
Ya hay algún peregrino en el comedor y Roberto el Hospitalero ya nos ha dejado el desayuno preparado. Café, leche, infusiones varias, magdalenas, bizcocho, pan para tostadas, mantequilla y mermelada. Algo que no hacen en los hoteles que tampoco les costaría mucho dejárselo a los peregrinos que salimos temprano.
Todo un lujo de desayuno para arrancar el camino. Pongo pan para tostar y desayunamos café con leche, pan con mantequilla y mermelada, y bizcocho.
Seguido, ponemos la funda a la mochila, nos ponemos las capas y salimos a la lluviosa mañana ya amaneciendo.
Atravesamos el pueblo con una intensa cortina de agua que casi no deja ver las señales.
Según salimos del pueblo nos desvía por un camino que es un parque que bordea un arroyo. Yo lo he conocido con buen tiempo y es un paseo precioso, pero ahora es un fangal encharcado que no sabes por dónde pisar. El arroyo normalmente con poca agua hoy baja que casi se se desborda rugiendo a toda velocidad.
Al final del parque hago dos fotos en un puente para que se pueda ver el arroyo convertido en río.
Vamos por carreteras mojándonos y viendo o mejor sintiendo como la capa va calando o mojándonos de sudor.
Seguimos por carreteras hasta que de repente nos mete por pistas de tractores, que habitualmente las agradecemos, pero hoy son más bien un incordio de fango y agua.
Después otra carretera que respiramos un poco aliviados porque nos permite al menos andar.
A los pocos km empezamos una subida que según vamos subiendo se va complicando baja un reguero de agua amarillento de barro y le comento a Bego que hay alguna máquina trabajando.
Después de un rato de subida vemos como el camino es un gran barrizal de rodaduras de maquinas y agua por todos lados y vemos una excavadora cortando troncos. No veíamos la forma de pasar por aquí. Pasamos con el barro hasta los tobillos o agua hasta el mismo sitio.
Un operario nos indica que por arriba y yo le digo que hace falta un todo terreno.
El caso es que pasamos y seguimos camino arriba entre piedras barro y agua.
Aquella subida no parecía tener fin, pero llegamos a una carretera asfaltada y respiramos un poco aliviados. Diluvia pero al menos no hay barro ni charcos que parecían piscinas.
Paramos unos segundos a tomar un trago de agua y una barrita energética para coger energias.
Seguimos subiendo por la carretera. Yo miro el altímetro 400 metros sobre el nivel del mar. Seguimos hasta llegar a lo que parecía la bajada. 440 metros marca el altímetro y luego me dijeron que era el monte de La Cruz. Y si, la verdad es que fue una cruzada subirlo.
Comenzamos la bajada por la carretera convertida en un río no hay por donde evitar el agua ni por arriba ni por abajo así que a derecho. Al de un rato el camino manda para la izquierda. Miramos y vemos otro fangal y lleno de hierbas altas sin cortar que casi cierran el paso. Le digo a Bego por la carretera aunque hagamos más km. Bajamos por la carretera y llegamos al valle hay un bar que cuando yo pare en el 2021 estaba cerrado el bar Pepito, 11 de la mañana 15,700km, pero hoy estaba abierto.
Nos quitamos todos lo aperos colgamos las capas y a la barra a por dos cafés. Una señora hablando por tlf. movil, un sr. esperando a ser atendido y el teléfono fijo del bar sonando.
La señora no se mueve y todos esperando. Al cabo de un rato se levanta, viene, y nos pregunta dos cafés y un bocadito de tortilla. Nis da el bocadillo pone las tazas y se va para adentro a cámara lenta. Esperamos, no viene, nos ponemos a comer el bocadito. Terminado el bocadito viene, pero suena el tlf del restaurante y contesta otro rato, tranquila, calmada, nos mira y se da cuenta que no están los cafés va por ellos, calienta la leche y los trae despacio sin prisa. Rápidamente Bego le dice que le cobre antes de que se vaya porque se nos va el día en el bar sino.
Nos tomamos los cafés alucinando y pensando en como lo hara con 5 clientes en la barra. Alguno joven cogerá la jubilación sin ser atendido.
Nos ponemos todo el equipamiento mojado y salimos al camino. Vamos unos cientos de metros por la carretera y comenzamos otra subida. Al principio bien, carretera aunque encharcada pero sin barro. Al de unos cientos de metros vemos una casa que yo me acordaba de ella con un sello. Sellamos las credenciales un taiwanés y nosotros. Seguido comienza la odisea otra vez. Algo que en su día igual fue una calzada romana llena de piedras, baches, barro, agua, y regatos corriendo camino abajo.
Bego no sabía dónde pisar, le grave un video por que me hacia gracia como subía. El barrizal se prolongó lo suficiente para reventarnos del esfuerzo de intentar evitarlo y lo resbaladizo.
Por fin llegamos a la carretera y al final a lo alto.
Allí había un bar que yo me acordaba de haber parado en el 2021y le pregunto a Bego a ver si quiere parar un poco me dice que no que se queda fría y el del bar nos comenta que quedan 6 km.
Comenzamos la bajada por la carretera con cuidado por qué no hay arcén y los coches van lanzados. Ya no llueve así que es un alivio la bajada y sin agua aunque la carretera es un río.
Al de un rato ya empezamos a ver el final del camino cerca y llegamos al camping de Deba. Nos registramos pagamos y vamos al dormitorio. Yo es la tercera vez que paro aquí a dormir.
El dormitorio ventanas abiertas y helado. Ponemos las sábanas de papel, el saco y sacamos ropa seca para ponernos. La mochila a pesar de la capa y funda esa toda mojada pero la ropa seca.
Me meto lanzado a la ducha agua caliente y ropa seca. Bego viene a recoger la ropa mojada. Por cierto a la ducha tuve que entrar haciendo maniobras es muy estrecha.
Tras la ducha mía va Bego, se ducha también y nos vamos a comer al restaurante del camping. Según comemos al dormitorio ha llegado otra chica una peregrina. Bego se queja de que no hay mantas y voy a pedirle al del camping me da tres una para cada uno.
Yo pongo la mía y me neto al saco y con la manta al calorcito. Me quedo como un bebe. Hasta que sonó el móvil a las 5 de la tarde.
Bego ha llevado la ropa a lavar y luego a secar y ya está todo recogido. Es una máquina. Me levanto cojo mi ropa, Ia meto a la mochila y le digo que voy a ver lo que hay.
Voy a la cafetería y me encuentro a la otra peregrina. Empezamos a hablar del camino y de las peripecias del mismo.
Al de un rato viene Bego y comentamos lo malo del día de hoy y la lluvia. Ella ha empezado hoy es su primera etapa.
Seguido voy al dormitorio cojo la bolsa de la comida y la llevo a la mesa que está fuera de la cafetería. Le invitamos a Lucía que así se llama a merendar un poco y ella invita a las cervezas.
Seguido se van al dormitorio porque el de la cafetería nos dice que no se puede llevar comida de fuera.
Le paso Lucia las canciones que tengo hechas del camino y me quedo haciendo la crónica de hoy mientras me tomo una manzanilla que mucho no hay en infusiones aquí.
Así que se acabó por hoy mañana 18 km, creo.
Buenas noches y dulces sueños.

















